”El pensamiento antiimperialista de Octavio Jiménez”
Rodrigo Quesada y Mario Oliva
Esta es una antología de Estampas publicadas en repertorio Americano (1929-1938)
En esta compilación de materiales, escritos por el casi desconocido intelectual costarricense Octavio Jiménez, bajo el título general de Estampas y, publicados en la revista “Repertorio Americano” que por tantos años editó nuestro querido Joaquín García Monge. El lector encontrará algunos de los artículos más apasionados y resonantes contra el imperialismo norteamericano, no sólo en Costa Rica, sino en América Latina. Los historiadores costarricenses Rodrigo Quesada y Mario Oliva editaron estos ensayos, los anotaron y comentaron con el afán de recuperar para las generaciones de jóvenes, presentes y futuras, a uno de los escritores más talentosos.
Escondido bajo la capa de polvo que acumulan el tiempo y el olvido, Octavio Jiménez, quien usaba el seudónimo de Juan del Camino, fue ignorado durante décadas. Como les ha sucedido a otros costarricenses ilustres, sobre el nombre de Jiménez Alpízar se ha tendido un velo de silencio debido a su atrevimiento de llamar las cosas por su nombre. Con una moral martiana a toda prueba, siempre creyó que era posible sostener la dignidad nacional si los grupos sociales más conscientes de nuestros países le hacían frente a la voracidad imperial de los Estados Unidos.
Algunas de sus Estampas parecieran haber sido escritas ayer, tal fue el nivel de penetración que de los asuntos de los hombres y las sociedades alcanzó nuestro autor.
En estos días en que Costa Rica se debate entre aquellos que quieren entregar sus tradiciones y sus recursos, y aquellos otros que os defienden a capa y espada, como lo hiciera Jiménez Alpízar, una colección de textos de esta naturaleza nos recuerda que nuestro país siempre ha estado protegido por la pluma de sus intelectuales más nobles y comprometidos, o por las armas, como lo hiciera Juanito Mora.
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El arielismo de Rodó a García Monge
De Arnoldo Mora
El legado del arielismo en América Latina y las huellas de esta corriente filosófica en destacados pensadores, entre ellos García Monge.
El Ariel es un ensayo filosófico escrito en 1900 por José Enrique Rodó, novelista y ensayista uruguayo, el cual está dedicado a la juventud e inspirado en la obra de teatro La Tempestad, del famoso autor William Shakespeare.
Mora explicó que García Monge fue “el gran rodosiano” costarricense y centroamericano, y el Repertorio replicó las ideas del Ariel al identificar como su interlocutor importante a las juventudes estudiosas del país.
A comienzos del siglo XX Costa Rica se destacó en el conjunto de naciones de América Latina, al constituirse en el segundo país de habla española que se alfabetizó, después de Argentina.
Este impulso a la educación fue propiciado por los gobiernos liberales durante la segunda mitad del siglo XIX, y García Monge perteneció a la primera generación beneficiada, lo que le permitió cursar la secundaria y luego realizar estudios universitarios en Chile, en donde se nutrió del pensamiento positivista.
A su regreso del país suramericano en 1904, García Monge encontró lo mismo que Rodó en Uruguay, una clase media urbana que había concluido la secundaria y tenía algunos estudios universitarios.
Por su parte, los maestros y profesores graduados de las escuelas normales eran un público que requería de lecturas y publicaciones en un país sin carreteras y lo único que existía era “el tren de Limón que traía una vez por semana paquetes de revistas y libros del extranjero”, afirmó el conferencista.
En los años 40, entre el 40% y el 60% de la población del Valle Central sabía leer y escribir gracias a la alfabetización generalizada, y es para ellos que surgió el Repertorio Americano.
Según Mora, “don Joaquín entendió que en nuestro país había un importante sector de población que leía no solo noticias de los periódicos, era gente con inquietudes intelectuales; además, los liceos eran preuniversitarios, se estudiaba latín y griego, había laboratorios de química, de física y de ciencias naturales, y buenas bibliotecas para la época”.
Con ese objetivo, el Repertorio Americano se convirtió en un medio de difusión cultural del más alto nivel que llenó el vacío existente en Costa Rica ante la ausencia de una universidad y en un contexto regional en el que reinaban dictaduras militares.
“Al cumplirse el aniversario 25 de la Revista, don Joaquín la definió como un convivio platónico, en donde los espíritus grandes coinciden, se reencuentran, participan de lo que él llamó el banquete de todas las ideas”, recordó Mora.
El Repertorio publicó artículos de los intelectuales de habla española más connotados, entre ellos tres textos originales del intelectual español Miguel de Unamuno y más de 27 originales de Gabriela Mistral, escritora chilena y Premio Nobel de Literatura.
Además, gracias al Repertorio Americano se dieron a conocer y adquirieron nombre destacados escritores costarricenses, entre los que figuran Max Jiménez, Carmen Lyra y Joaquín Gutiérrez.
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