Editorial

La nueva ley del tránsito y cambio de mentalidad

Los estudios Disney inmortalizaron en Goofy el caso del personaje bueno que se transforma en un verdadero monstruo al tomar el volante de un vehículo. Este síndrome que combina conducción temeraria y malhumor en la carretera es experimentado en muchas naciones donde el crecimiento de la flotilla vehicular es visto como indicador de crecimiento económico, pero, en virtud del síndrome, de lejos se puede cuestionar si indica también bienestar.



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